
Este finde volvería a tacharlo de increíble pero como dicho adjetivo aparece en mi blog excesivamente a menudo para describir los findes he decidido no emplearlo más.
Digamos por lo tanto y simplemente que Hamburgo está acabando de alguna manera con mi buen juicio... Lo siento en la tierra, lo siento en el agua, lo huelo en el aire (parafraseando el inicio del Señor de los Anillos si se me permite).
Ya hablé en otra entrada sobre la idea pintoresca de viajar a Barmbek sin motivo aparente de madrugada sin que llegara a cuajar.
Esa peculiar idea derivó sin motivo aparente en las ganas de realizar un viaje un finde tras la correspondiente fiestuqui eso sí con ciertos condicionantes: el primero llevar corbata (en homenaje a Paco que volvió a España con una regalada por nosotros en la maleta), el segundo un paraguas (en homenaje esta vez a Shary Bobbins por aquella historia paralela del Elbtunnel que no mencionaré aquí), el tercero coger la VISA y el pasaporte, y el cuarto ir al aeropuerto y coger un vuelo barato a cualquier sitio volviendo eso sí el domingo... pero qué ideas que tenemos no???
El caso es que quedamos ese viernes unos cuantos en casa de Diego como sesión previa antes de salir de fiestuqui (dicho sea de paso que es lo que solemos hacer en Hamburgo). Que quiénes éramos? Pues Diego (obviamente), David, dos amigos de David (Luca y Fabrice), Sergio, Fran y yo mismo.
Menos Luca y Fabrice, que no sabían ni de qué iba la historia, el resto nos pusimos la corbata; la mayoría hicimos gala del nudo Windsor, que ya domino y que me acompañará mientras viva a BBC (bodas bautizos y comuniones).
Quede dicho aquí que el puñetero nudo no se aflojó ni un ápice en toda la noche (y cuando digo noche entiéndase finde, sigue leyendo y lo entenderás).
Total que de 21.00 a 23.30 o así en casa de diego contando payasadas en varios idiomas y haciendo fotos "picantonas" y de ahí a una fiesta erasmus llena de hispanohablantes... y por supuesto a rematar la faena al Nouarrrrr y luego el Kebab de turno ( vine sin idea de kebabs y ya en cambio tengo hasta sitios preferidos...).
El grupete en general se rajó de tal bárbara idea y quedamos sólo por tanto Sergio y yo para acometer dicha misión no suicida.
Al aeropuerto que nos fuimos y allí estuvimos preguntando y repreguntando en cada compañía si tenían vuelos baratos y tal sin obtener respuesta positiva alguna. Entonces? Pues nos piramos a la estación central a coger un tren. No quiero olvidarme en apuntillar que nos moríamos de sueño, yo a la ida y él a la vuelta del aeropuerto.
Finalmente barajando opciones (y sacando a relucir mi vena catalana) optamos por ir a Hannover: 2 horitas de tren y muy bien de precio. Allá que nos fuimos, claro que esta vez nos tomamos un tanque de café digno del majarajá de Persia (por ejemplo). En el tren no conseguimos dormir nada de nada todo debido a un niño cabrón que no paraba de armarla, y eso que Sergio tuvo la brillante idea (otra de las suyas) de comprarse un periódico en alemán para el trayecto... no pasó ni de la primera línea. Pero Sopa Sopa que se quedó jaja
En Hannover pues turismo. La ciudad no tiene mucho para ver y lo que tiene queda por el centro así que una vez visto y habiendo papeado a gusto pues nos animamos a andar un ratejo pasando por la catedral (fea donde las haya) en la que el cura nos "acompañó" a la puerta... Ni nos dimos cuenta de que llevábamos la corbata puesta (la corbata es negra con el símbolo de la calavera de St Pauli, barrio liberal de Hamburgo). Y de ahí a ver una exposición muy chula de pintura (idea de Sergio que conste, aunque yo la exposición hacía tiempo que la tenía en mi agenda) sobre Marc, Macke y Delaunay. Tres grandes sin duda!! Salimos de la exposición encantados y con un cansancio importante todo sea dicho.
Necesitábamos un café sin duda. Así que le llevé a un sitio superchulo en el que te tomas algo tumbadito encima de camas o bancos superacolchados.
De ahí pues por temas del destino (tras una llamada desafortunada a Ana, y de la que sólo saqué malos resultados) fuimos a cenar y decidimos quedarnos la noche en Hannover para estar de discotequeo.
La discoteca chula. Constaba de varias salas: de pachanga, de dance, de lounge y de mayorcitos.
Y encima no había que pagar entrada. Estuvo muy divertido moverse entre el percal a ritmos alemanes aunque nos faltaron chicas de nuestra edad y nos sobró más de un gayer... aún así muy divertida la noche.
Y luego, habiéndo aguantado el bailoteo y demás pues a coger el bus de vuelta, al cual estuvimos esperando cosa de 1 hora en camisa con un fresquitooooooooooooo jaja menudos bailes que se marcó Sergio para entrar en calor, ahí tipo "Pajaritos por aquí" jaja un show!
Total que llegamos a Hamburgo a eso de las 8.00 de la mañana del DOMINGO habiendo dormido tan sólo 2 horitas en el bus de vuelta.
Nada más llegar a casa me deshice de la corbata (la cual me había puesto el VIERNES por la noche nada menos) y de ahí a dormir 6 horas, luego hice pausa de otras 6 para comer y ver a la gente y luego otras 8 horitas más de sueño... que el lunes se trabajaba
Sin duda un finde de aúpa. Acabé reventado pero feliz y tengo que decir que la publicación de esta entrada me la he pensado mucho y remucho pero es que mi vida en Hamburgo es así.